Sordera Selectiva: El clásico “escucho pero no entiendo”

Le hablas tres veces y ni se inmuta. pero hablas de un chismito interesante y reacciona de inmediato.  ¿Es «sordera selectiva» o manipulación pura?

Imagina otra escena: “Déjame apago la música para poder estacionarme”… ¿Qué  tiene que ver una cosa con la otra!!!?

Ambos casos responden al mismo fenómeno neurológico: la atención auditiva. A ver: hay una brecha gigantesca entre oír y ATENDER lo que se oye. Oír es una función física del oído; atender es un superpoder del cerebro.

La atención auditiva es como un filtro en tu mente: es la capacidad de darle PLAY a la conversación de quien tienes enfrente mientras le pones MUTE al tráfico, a la televisión del vecino o al murmullo del restaurante.

Pero filtrar el caos sonoro consume una barbaridad de energía cognitiva. Cuando intentas meter un carro en un cajón estrecho, tu corteza visual se satura para no golpear la defensa. ¿La respuesta rápida del cerebro para liberar memoria RAM? Apagar el audio. Por eso le bajas al radio.

El problema grave empieza cuando la «sordera selectiva» deja de ser una anécdota y se convierte en la excusa diaria: ¡si escucho, pero no entiendo!

Cuando la pérdida de la audición avanza de forma silenciosa, ocurre una reacción en cadena:

1.       Primero llega menos estimulación auditiva al cerebro,

2.       El cerebro se hace “flojoncillo” para procesar el sonido y se acostumbra a “no esforzarse”, a no interpretar los poquitos sonidos que le llegan. 

3.       Luego, la primera acción para resolver es adaptar un par de auxiliares auditivos para que la persona “vuelva a escuchar”,

El problema es que sí, el cerebro va a volver a recibir sonidos, PERO, ya se le olvidó como procesarlos. Y ahí es donde la puerca torció el rabo, chatos. Porque entre que escuchas pero no entiendes ¡se te va la vida!

Así que ahí les van 2 perlitas de sabiduría para evitar estar en esa situación:

-            Si empiezas a notar que “escuchas pero no entiendes”, ve imediatamente a valorar tu audición (con una-un ¡médico audiólogo! no a una tienda donde venden aparatos, ¡¡¡porfavor!!!). No esperes a que la audición se pierda por completo para querer arreglarla.

-            Si ya estás ahí,  si ya dejaste de escuchar, ya usas aparatos auditivos, y sigues sin entender, entonces necesitas Terapia Auditiva, para poder re-aprender a escuchar… ¡hablo del proceso cerebral!  

 

No saber está bien, se vale. Pero ahora que ya sabes que tu cerebro hace circo maroma y teatro para que puedas entender cada palabra, échale una mano. Si sientes que a veces te cuesta trabajo seguir las conversaciones, ven a CORTI ¡y lo checamos con calmita!

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