Me dormí llorando, y luego, desperté otra vez llorando.
¡¡¡El nuevo CORTI ya está listo!!! Ya está vivito y coleando y no puedo estar mas feliz! Y aunque la inauguración oficial no ha sucedido, ya empezamos a recibir pacientes… y a manera de ritual de iniciación, la semana pasada invité a mi familia para hacer un pequeño brindis de agradecimiento, un ritual de iniciación.
Les comparto el “speech” que dí en ese lugar que está siendo tan, pero tan bonito!
Anoche me acosté llorando y hoy me desperté llorando. Me sentí demasiado abrumada por tanto.
Durante los pasados 3 meses he estado viviendo en modo loca por la remodelación y adecuación de este espacio. Quería que todo fuera como me lo había imaginado, me convertí en contratista sin dejar de lado mi vida cotidiana. Me ví sobepasada porque surgieron montón de improvistos de esos que nunca había tenido, y que por supuesto, no tenía ni idea de como resolver.
Pero ya pasó. Gracias a Dios hubo muchísima gente a mi alrededor que me ayudaron a aterrizar, a ejecutar y lograr que HOY, éste sea el lugar mágico que es.
Y entonces ¿porqué el llanto, mija? ¿Pa´ qué tanto brinco si el piso ya está parejito?
Pues mi angustia de estos días viene de darme cuenta de que, lejos de acabarse, en realidad, ESTO APENAS EMPIEZA.
Acabó mi periodo de contratista, pero ahora tengo que hacer que esto funcione. Digo, yo sé como manejar mi consultorio de 2x2, pero esto esto son 300 metros de construcción… Aunque lo ví venir, en realidad, no lo vi venir. Esto no es una hoja en blanco, ¡es una cartulina! Y aunque estoy segura de que las historias que están por escribirse son bellísimas, no dejo de asustarme, me siento intimidada por la responsabilidad tan grande que esta ante mis pies. Historias como la de Isabella, Diego, Bastian, Marco, Miguel Angel… se merecen todo nuestro esfuerzo. Y eso me asusta. Pero también la vida de las personas que colaboraremos aquí, y las que están por integrarse se merecen lo mejor. A ver, la energía y el esfuerzo de la Dra. Andrea, Selene, Susy, Vale, Mario, Sofy, Maria José, Lili… ellas también requieren que este techo funcione, y que funcione bonito. Y eso me asusta, y tiemblo un poco porque nunca lo he hecho, porque no sé cómo.
Pero bueno, luego respiro y digo… tampoco sabía hacer buebitos volteados tiernos, y aprendí.
Así que, pa atrás ya ni pa´recoger el vuelto.
Gracias al equipo CORTI que poco a poco va creciendo… sin duda alguna, Selene y Susy, con quien he trabajado codo a codo desde hace muchos años, son corresponsables de que este lugar exista, juntas hemos logrado sinergizar nuestra pasión por esto que hacemos.
Gracias Andrea, por ser la mejor compañía en ese consultorio, por ser tan discreta, inteligente, atenta y buena aprendíz de Audiología. Gracias Vale, Mario, Sofy, Majo, Lili, por confiar en este proyecto y poner toda su intención en que esto funcione.
Gracias, en un nombramiento especial, a Luis, mi viejito, que ha sido mi pilar, mi hombro, mi compañía más amorosa y cercana, el que me ha animado a hacer, deshacer, y luego volver a hacer. Ha sido mi guía en todo eso en lo que él ya tiene callo, y yo no tengo ni idea. El me ha sostienido cuando yo siento que ya no puedo.
Gracias a mi mamá y a mi papá, mis hermanos, que me nutrieron a lo largo de mi vida con esta confianza y seguridad que tengo, con la certeza de que todo va a estar bien, de que la vida es bonita, y de que aunque a veces se pone difícil, Dios siempre se pone guapo.
Gracias a todos ustedes que son mi lugar seguro. Gracias por compartir esto, que definitivamente es un parteaguas en mi vida, y en la vida de muchas personas.
Gracias, Gracias!